Latinoamérica se produjo una explosión demográfica y social durante los primeros años del siglo XX, que provocó notablemente un aumento de la población, caracterizada por una decidida tendencia a sostenerse y acrecentarse. Después de instalarse en un lugar determinado, generalmente en los extremos de las ciudades por facilidades económicas y divisiones sociales, seguían aumentando en número, y las familias cada vez crecían más y más, y se arracimaban en los barrios pobres o en las zonas menos favorecidas, donde generalmente se agrupaban de acuerdo a un pueblo o zona de donde provenían. A pesar de que un gran número de inmigrantes provenían de pueblos, no la totalidad de estos eran de zonas rurales, sino que también venían de pequeñas o medianas ciudades que realzaban por su declive. Principalmente, la miseria, “echaba” a los jóvenes que no se resignaban a perderse junto con una ciudad que se moría lentamente, y optaban por buscar un futuro mejor, y reconstruir su vida en otra parte. Esto origino que pueblos y ciudades pequeñas estuvieran destinados a desaparecer, convertirse en pueblos fantasmas, o convertirse en pueblos turísticos.
Una poderosa razón para el éxodo rural, fue la explotación del petróleo, dicha búsqueda movía grandes masas con la motivación de hacerse bastante ricos. Pero la más poderosa razón de las personas que querían dejar las zonas rurales o las ciudades estancadas era la metrópoli, ya que no solo era promocionada de gran forma, con ayuda de los medios masivos de comunicación, como los periódicos y revistas, la radio, pero principalmente el cine y la televisión, sino que también ofrecía una intensa actividad, con mucha luz, muchos servicios de diversa índole, con muchos negocios grandes y chicos, con muchas personas de un estrato social alto que seguramente necesitaban criados, etc.
Pero no era lo único que ofrecía el centro urbano, también el trabajo se ejercía en compañía de otros trabajadores con quienes se podían compartir las ideas y pensamientos, y de esta retroalimentación, se crearon los sindicatos, que ofrecían la posibilidad de una intensa participación en la vida social, y daba algunos beneficios como salud, educación e incluso proporcionaban un techo, que era una de las cosas más complicadas de obtener.
La explosión urbana modificó la fisionomía de las ciudades, las personas que se quejaron por esto, fueron los primeros habitantes de las ciudades, pues estaban acostumbrados a una ciudad apacible y calmada, lo cual cambio con la llegada de los invasores, quienes no solo modificaron su estilo de vida, sino también modifico la estructura de las ciudades, convirtiéndolas en monstros sociales, incontrolables y desordenados.
Pero no era lo único que ofrecía el centro urbano, también el trabajo se ejercía en compañía de otros trabajadores con quienes se podían compartir las ideas y pensamientos, y de esta retroalimentación, se crearon los sindicatos, que ofrecían la posibilidad de una intensa participación en la vida social, y daba algunos beneficios como salud, educación e incluso proporcionaban un techo, que era una de las cosas más complicadas de obtener.
La explosión urbana modificó la fisionomía de las ciudades, las personas que se quejaron por esto, fueron los primeros habitantes de las ciudades, pues estaban acostumbrados a una ciudad apacible y calmada, lo cual cambio con la llegada de los invasores, quienes no solo modificaron su estilo de vida, sino también modifico la estructura de las ciudades, convirtiéndolas en monstros sociales, incontrolables y desordenados.

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